La oración, sendero para la santidad


Domingo XV 
Después de Pentecostés

Gal. 5:25-26,  6:1-10,  Sn. Lc. 7:11-16


Qué claro que es el Señor en su Palabra, claro y eternamente oportuno, porque ciertamente toda la Sagrada Escritura, se aplica a cualquier tiempo y a cualquier lugar del universo. 

El Apóstol Pablo nos dice hoy en la primera lectura a los Gálatas tenemos que ser muy constantes en el esfuerzo por vivir en la libertad del espíritu y no en la esclavitud de la carne, y una de las manifestaciones carnales que el Apóstol  ataca, que según el espíritu de la carne es precisamente lo más fuerte, la soberbia, la soberbia que lleva indefectiblemente al egoísmo, San Pablo nos dice que nos comprendamos los unos a los otros, la comprensión es una de las virtudes del Espíritu Santo que infunde en el alma del cristiano y ¡cuánto falta esta virtud hoy día entre los cristianos!, ¡cuánto falta en general en toda la sociedad la comprensión!, pero debemos tener muy en cuenta hermanos que la comprensión que debe existir en todos los seres humanos es totalmente diferente a lo que están promoviendo hoy día en el mundo, la tolerancia, la alcahuetería, la comprensión no es tolerancia, no es alcahuetería, por eso queridos hermanos es necesario luchar contra ese pecado capital del egoísmo, como es necesario luchar contra todos los pecados capitales:  soberbia, egoísmo, lujuria, envidia, pereza, gula, avaricia. 

Pero hermanos, por qué tenemos que luchar contra esos pecados capitales, ¿por qué tenemos que luchar contra el egoísmo?  Porque simplemente son antivalores humanos.  Se habrán dado cuenta de algo muy curioso, uno de los errores que hoy día se cometen frecuentemente en la Iglesia guiada por el Novus Ordo, es precisamente el error pastoral de preocuparse sólo por lo social, por el bienestar temporal del ser humano y de la sociedad en general, y ustedes se han dado cuenta que desde hace tiempo yo vengo enfocando las homilías de manera totalmente diferente, las vengo enfocando no solamente en el sentido de luchar contra el novus ordo, no solamente luchar contra el modernismo, sí que hay que luchar contra el modernismo, pero se han dado cuenta de que no estoy insistiendo sólo  en eso, estoy insistiendo en la vida espiritual de cada persona, en la vida espiritual de cada familia, en la vida espiritual de la Iglesia, en esto está enfocado el Apóstol San Pablo en todas sus cartas, incluyendo esta carta muy fuerte a los Gálatas, la lucha contra la carne y el espíritu y el espíritu contra la carne.  Es la lucha que debe llevar todo ser humano, luchar  contra sus propias tendencias carnales, no se está luchando contra la soberbia, no se está luchando contra el egoísmo, ciertamente hay que luchar contra la lujuria, y contra eso sí están hablando mucho en la sociedad actual, y a nivel de Iglesia se está hablando contra algunos de los pecados de lujuria, y eso hay que hacerlo, pero no es suficiente, hay que luchar contra el egoísmo propio, contra la propia soberbia, y contra la pereza, pero aquí hay que tener un cuidado muy grande, si se está luchando contra los antivalores de la sociedad actual, hermanos si lo estamos haciendo así, estamos perdiendo el tiempo, y estamos perdiendo la eternidad, no hay que luchar contra los pecados capitales como antivalores sociales, por qué hay que luchar? Porque el enfoque de nuestra lucha no puede ser enfoque negativo, sino que tiene que ser un enfoque verdaderamente cristiano, y el enfoque verdaderamente cristiano es un enfoque positivo, ¡porque quiero vivir la vida que Cristo ha merecido para mí!  Este es el enfoque que debe tener cada persona, este es el enfoque que debe tener cada católico,  vivir la vida que Cristo me ha merecido, vivir en el Reino de Cristo, este debe ser el motivo de todo católico, no solo prepararse para vivir en la eternidad, no, ¡ya! desde ahora.  Si alguien le preguntara a cada uno de ustedes, ¿vives ya en el Reino de Cristo?, ¿qué podrías responder?   Alguno diría que estamos en la tierra, pero en la tierra tiene que reinar Cristo, y para que Cristo Reine  en la tierra debe reinar en el corazón de cada uno de los que nos decimos católicos, y para eso queridos hermanos, el domingo pasado dije que había especialmente dos condiciones, y me referí a una, hoy me quiero referir a la segunda, y no son las únicas, y la que dije la semana pasada es la más importante:  “Vivir la Santa Misa conscientes de que es el Sacrificio de Cristo”, y por tanto, vivir nosotros también sacrificando nuestra propia persona en el Sacrificio de Cristo, y a ese respecto voy a insistir rápidamente lo siguiente:   Hermanos no aceptemos que alguien se refiera a la Santa Misa como banquete, incluso hay cuadros muy bonitos en los cuales  en medio de esa belleza artística se refiere a la Santa Misa como banquete, porque pueden mantenernos en la ambigüedad del novus ordo, la Santa Misa es esencial  que siempre la vivamos y la presentemos como el Santo Sacrificio.  Esa es la primera condición. 

La segunda también es, no solamente importante, es absolutamente necesaria, disciplina en la propia vida de oración, y esto lo he venido diciendo muchas veces.  Si el católico tenga la edad que tenga, y que pongan atención los niños, para los adolescentes, para los adultos, para los ancianos, para los casados, para los solteros, para los religiosos, para las religiosas y para el Sacerdote.  Hermanos el católico que no tiene disciplina  en su vida de oración está perdido.  Hermanos ¿qué quiero dar a entender con disciplina en la vida de oración?, día tras día debemos tener nuestros tiempos de oración, tenga la edad que tenga, la profesión que tenga, oración en la madrugada. Yo sé de católicos que se levantan 7, 8 o 9 de la mañana, imposible que hagan oración en la madrugada.  Me dirán que hacen oración bien al medio día, y ¿qué has hecho las primeras 12 horas del día? Las perdiste o se convirtieron en lenguas de fuego del infierno, por la pereza de levantarte.  El católico debe aprender a disciplinarse y  levantarse temprano que significa a más tardar 5am, para poder tener un tiempo oportuno con frescura de mente, con apertura de corazón y buena disposición de voluntad a conversar con Dios, a escuchar al Señor, a contemplar al Señor.  Si haces oración de medio día y no en la mañana, esa oración de medio día, ya va a estar cargada con todas las distracciones de la mañana.  Padre, ¿si estuve durmiendo hasta las 11 am.  qué distracciones pude tener?  Las distracciones del subconsciente que también se carga de las tonterías del materialismo mundano, en cambio si te levantas en la madrugada, vas a tener más fuerza de voluntad para vencer incluso las distracciones del subconsciente, oración en la mañana, oración a medio día, oración a media tarde, oración en la noche antes de acostarse, son tiempos que hay que tener oración, dándole mucha importancia a la oración de la madrugada.  Si no se hace esa oración, yo me pregunto, cómo asimilar y vivir las gracias que se reciben incontables, infinitas en la participación de la Santa Misa Tradicional.  Hermanos, la Santa Misa Tradicional es la fuente de la Gracia Infinita de Dios que se derrama sobre cada persona que verdaderamente participa en Ella, pero como es una gracia infinita, durante el poco tiempo que dura la Misa, no es suficiente para asimilarla y hacerla vida en uno mismo, y necesitamos otro tiempo adicional, el tiempo de la oración de la madrugada para continuar asimilando esas gracias absolutamente necesarias para poder luego vivir las 24  horas del día que comienza en santidad en el Reino de Cristo.

Hermanos, lo esencial de la vida cristiana, es vivir en Cristo, el que no vive en Cristo está muerto, es un cadáver ambulante, que anda por la casa, que anda por la calle, el que no vive el espíritu de oración está muerto, muchas veces los enemigos de Cristo atacan a los católicos,  y dicen va a Misa y está comulgando y después es un ogro con el prójimo, si participas en la Misa Tradicional y comulgas sin hacer oración, hermanos, estamos en el riesgo  que dice San Pablo, comer y beber la Sangre del Señor sin discernirla nos estamos comiendo nuestra propia condenación, y el que no hace oración en la madrugada, no discierne suficientemente la Carne y la Sangre del Señor.  Otro punto importante, ¿qué tipo de oración?  Yo cumplo la oración en la madrugada porque rezo mis devociones, No es suficiente rezar y rezar el Santo Rosario si no motivan a participar en la Santa Misa.  Yo amo a María Santísima, la amo imitándola y siguiendo sus pocos consejos,  “Fiat mihi Voluntas tua”, y ese Fiat María Santísima lo confirmó en la Boda de Caná, haced lo que El os diga, ¡qué consejo más precioso de María!, y para hacer lo que El nos dice, hay que contemplarlo a El, y para eso la oración de la mañana, que no puede ser un rezo de petición, sino que tiene que ser una oración de intimidad absoluta con el Señor, una oración de contemplación silenciosa, pero tenemos que tener el cuidado de que no vivimos en los aires, ni en los cielos, donde esa contemplación será el culmen de la vida Eterna, vivimos todavía en la tierra, rodeados de un ambiente materialista y modernista que nos va a  tratar de ahogar y de impedir esa verdadera oración de contemplación, entonces, ahí viene muy bien un consejo, que encontramos precisamente en uno de los salmos que se cita hoy en la liturgia de esta Santa Misa, el salmo 91, uno de sus versículos se cita en el Gradual, dice  que debemos salmodiar al Señor, cuando tenemos dificultad en la vida de oración empleemos la mejor oración que es la inspirada  por el Espíritu Santo, los Salmos, tomemos uno a uno y contemplemos a través de ellos, un versículo, y con eso el Señor nos va a ayudar a escucharle, a contemplarle y a hablarle.  Pongamos esmero en nuestra vida de oración igual que en nuestra vida litúrgica que culmina en el Santo Sacrificio de la Santa Misa y así seremos verdaderos católicos, capaces de no solamente mantener sino capaces de fortalecer y de realizar en plenitud el Reino de Dios aquí en la tierra, preparando el Reino Eterno para gozar en toda la eternidad de la Gloria de Dios Uno y Trino.  Así sea.  



Pbro. José Pablo de Jesús,

o.c.e.